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La voz del rebaño continuará resonando dentro de ti.
Y cuando digas «yo ya no tengo la misma conciencia que vosotros»,
ese será tu lamento y dolor: te creíste tu propia mentira.
Somos creaciones, no causas en sí. El yo no existe en realidad.
La libre voluntad no sirve para echarse encima todas las responsabilidades de las acciones. No hay manera de que el ser humano sea causa propia de sus acciones.
Nadie tiene la responsabilidad plena de sus actos. Nadie es cosa en sí.
Todos somos la creación de un todo que no podemos captar plenamente.
De un orden en que nuestras afecciones son parte de una poderosa unidad, donde todo proceso se ramifica y se diferencia. No existen fenómenos morales, sino interpretaciones morales de fenómenos. La moral es una creación humana destinada a socavar la voluntad de vivir. ¿Así pues el instinto merece más autoridad que la razón?
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