viernes, 15 de febrero de 2008

31

31- El hombre consiente posee una vital fuerza: su contradicción y su desesperación. El hombre no es alguien que alcanza ese estado de conciencia. Esa conciencia nunca existe. Una vez que la conciencia de revolución se logra, es porque se aceptó que no existe tal, y que a través de todo el sufrimiento de una vida se acepta esa mentira para vivir feliz. Pareciera ser entonces que no es tanto alcanzar la conciencia de revolución, si no más bien vivir para tratar de alcanzarla, independientemente de si se puede alcanzar o no. El revolucionario sabe que no puede alcanzar la revolución, o perfectamente no lo cree, pero igual desea alcanzarla. Maldición del hombre…

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